<?xml version="1.0"?>
<rss xmlns:dc="http://purl.org/dc/elements/1.1/" xmlns:content="http://purl.org/rss/1.0/modules/content/" xmlns:atom="http://www.w3.org/2005/Atom" version="2.0"><channel><atom:link href="https://cubamango.blogia.com/feed.xml" rel="self" type="application/rss+xml"/><title>ARROZ CON MANGO</title><description>Primero es una simple gota amarilla de color entre el follaje. Luego, la fiesta impensada del aroma. Por &#xFA;ltimo, la boca derriti&#xE9;ndose ante el sabor. Y as&#xED; pretendo que sea mi p&#xE1;gina: fruta com&#xFA;n que todo el mundo pueda saborear.</description><link>https://cubamango.blogia.com</link><language>es</language><lastBuildDate>Sun, 10 Dec 2023 12:02:20 +0000</lastBuildDate><generator>Blogia</generator><item><title>C&#xD3;MO A&#xD1;EJAR UN MILAGRO</title><link>https://cubamango.blogia.com/2007/012101-como-anejar-un-milagro.php</link><guid isPermaLink="true">https://cubamango.blogia.com/2007/012101-como-anejar-un-milagro.php</guid><description><![CDATA[<div id="leer-news"><p>Cuenta Eduardo Galeano: &laquo;La palabra y el acto no se hab&iacute;an encontrado nunca. Cuando la palabra dec&iacute;a no, el acto dec&iacute;a s&iacute;. Cuando la palabra dec&iacute;a m&aacute;s o menos, el acto hac&iacute;a menos o m&aacute;s. Un d&iacute;a, la palabra y el acto se cruzaron en la calle. Como no se conoc&iacute;an, no se reconocieron. Como no se reconocieron, no se saludaron&raquo;.</p><p>Mi primera profesi&oacute;n, al desmovilizarme del Servicio Militar, fue la de Normador del Trabajo. Tom&eacute; esa especialidad t&eacute;cnica cual opci&oacute;n m&aacute;s atractiva ante los &uacute;nicos ofrecimientos laborales que recib&iacute; entonces: convertirme en obrero agr&iacute;cola o en auxiliar de producci&oacute;n de la construcci&oacute;n, que traducido era algo as&iacute; como un &laquo;alcanza-bloques&raquo; o un &laquo;mueve-mezcla&raquo;.</p><p>Con la primera clase se abri&oacute; ante mis ojos un subyugante mundo casi de ciencia ficci&oacute;n. Mi tarea era como la de un fot&oacute;grafo cient&iacute;fico. Realizar &laquo;fotograf&iacute;as&raquo; de cada puesto laboral, lo que a trav&eacute;s de c&aacute;lculos matem&aacute;ticos, permit&iacute;a conseguir que el trabajador fuera m&aacute;s eficiente y productivo a partir de la garant&iacute;a de condiciones materiales adecuadas y de un dise&ntilde;o estructural que facilitara su faena... En teor&iacute;a todo era perfecto.</p><p>Al mes de haber sido ubicado en la Empresa Porcina comenc&eacute; a sufrir lo que un colega m&iacute;o diagnostic&oacute; como &laquo;alucinaciones del desperfecto socialista&raquo; y me sent&iacute; como un mec&aacute;nico de estaciones satelitales en una regi&oacute;n donde apenas volaban aviones de la Segunda Guerra Mundial destinados a la fumigaci&oacute;n.</p><p>Los obreros no ten&iacute;an botas o el cami&oacute;n&ndash;tolva, donde se trasladaban los residuales de alimentos para alimentar los cerdos, carec&iacute;a de gomas, y no era justo establecer una normativa que exigiera, al final, una productividad virtual en tanto los m&iacute;nimos requerimientos no estaban garantizados.</p><p>Despu&eacute;s de muchos a&ntilde;os, pago a precio de oro por cada compa&ntilde;ero de estudios que quede, intacto, en tan infruct&iacute;fera labor; a no ser que haya optado por el suicidio silencioso de transmutarse en un llena modelos, tras un acomodadizo bur&oacute;, lejos de la utop&iacute;a so&ntilde;ada sobre el pupitre por conseguir un pa&iacute;s eficiente en su producci&oacute;n.</p><p>Uso este trozo de vida para hacer reflexionar sobre un asunto que ata&ntilde;e a todos ahora, y a algunos, obreros y funcionarios, asusta. La pr&oacute;xima implantaci&oacute;n del tan discutido Reglamento Disciplinario Interno, aprobado en el m&aacute;s reciente congreso sindical, requerir&aacute;, como escribiera Neruda en uno de sus poemas, de la voluntad de voltear la mesa cuando se est&aacute; infeliz en el trabajo y cuando &laquo;no se arriesga lo cierto por lo incierto para ir detr&aacute;s de un sue&ntilde;o&raquo;. De lo contrario, el documento ser&aacute; pasto de la fugaz consigna que abortar&iacute;a, una vez m&aacute;s, el nuevo aire que requiere el pecho del pa&iacute;s para respirar de manera m&aacute;s limpia.</p><p>Claro que el empe&ntilde;o necesita de un elemento sustancial, no circunstancial como lo asumen algunos cuadros: la ejemplaridad. Habr&aacute; entonces que suprimir de los diccionarios laborales la acu&ntilde;ada frase de que &laquo;Cuando el gato no est&aacute; en casa, los ratones...&raquo;</p><p>As&iacute;, algunas secretarias tendr&aacute;n que renunciar a su obligado papel de c&oacute;mplices cuando, ante un proceso tecnol&oacute;gico parado que requiere de una decisi&oacute;n urgente, reiteran la frase, descre&iacute;da ya por el abuso, de que &laquo;el compa&ntilde;ero director est&aacute; para una reuni&oacute;n fuera&raquo;. Expresi&oacute;n que sirve, a veces, de &laquo;madriguera oficial&raquo; a los irresponsables que no asumen su misi&oacute;n de ser cabeza y coraz&oacute;n de la Patria.</p><p>&iquest;A qu&eacute; debe temer el trabajador honrado que cumple con lo estatuido porque ama y se siente parte de lo que hace y logra? &iquest;A qu&eacute; ha de temer el cuadro honrado que sostiene el pie en el estribo martiano y fidelista de la austeridad y la autoridad, con conciencia aglutinadora, y lejos de toda pose y mentalidad de reminiscencias feudales?</p><p>La aplicaci&oacute;n de este reglamento, m&aacute;s que una medida coercitiva ha de convertirse en instrumento pol&iacute;tico de recapacitaci&oacute;n social en la eficiencia con la que so&ntilde;&oacute; el Che.</p><p>Es necesario, desde el comienzo, evitar la distorsi&oacute;n en el cristal de su aplicaci&oacute;n para que la conciencia obrera logre, de verdad, navegar por vocaci&oacute;n de esta Isla hacia ese otro mundo que proclamamos posible. Ser&iacute;a la mejor manera de a&ntilde;ejar el milagro de nuestra econom&iacute;a porque, como tambi&eacute;n escribiera el poeta chileno &laquo;Muere lentamente quien se transforma en esclavo del h&aacute;bito, repitiendo todos los d&iacute;as los mismos trayectos (...) Evitemos la muerte en suaves cuotas, recordando siempre que estar vivos exige un esfuerzo mucho mayor que el simple hecho de respirar&raquo;.</p></div>]]></description><pubDate>Sun, 21 Jan 2007 06:18:00 +0000</pubDate></item><item><title>HAGAMOS M&#xDA;SICA</title><link>https://cubamango.blogia.com/2007/012002-hagamos-musica.php</link><guid isPermaLink="true">https://cubamango.blogia.com/2007/012002-hagamos-musica.php</guid><description><![CDATA[<p>Si el llamado &laquo;tono&raquo; es un t&eacute;rmino musical del cual se ha apropiado la categorizaci&oacute;n de la ling&uuml;&iacute;stica como elemento que describe la intenci&oacute;n y el estado de &aacute;nimo reflejados a trav&eacute;s del modo particular de expresarse y del estilo, tenemos que partir entonces de cu&aacute;l ha de ser su impronta cuando se aplica a lo que escribimos.</p><p>Luego debemos discernir:</p><p>Si el tono es la propiedad de los sonidos que los clasifica como m&aacute;s agudos o m&aacute;s graves en funci&oacute;n de su frecuencia, lo cual com&uacute;nmente es utilizado como sin&oacute;nimo de altura...</p><p>Si en el canto este elemento resulta fundamental para diferenciar las distintas tesituras de una voz o instrumento...</p><p>Si se le denomina parciales arm&oacute;nicos a otros sonidos que, percibi&eacute;ndose de manera distinta, enriquecen el sonido original...</p><p>Si los diferentes sonidos cualifican lo que denominamos el timbre, que puede ser lleno, sonoro u oscuro...</p><p>Vale entonces preguntarnos si nuestra prensa tiene tono o es atonal, si existe equilibrio arm&oacute;nico entre voces graves y agudas y cu&aacute;les son estas voces. Si hemos conseguido posibles tesituras entre los medios de prensa y entre los periodistas, como para no repetirnos en una especie de canto gregoriano, antigua oraci&oacute;n laudatoria cantada sin emoci&oacute;n, al un&iacute;sono, y que cumpl&iacute;a, a trav&eacute;s de su llaneza, un sentido lit&uacute;rgico.</p><p>Y pregunto: por qu&eacute; asustarnos, a veces, cuando aparecen, dentro </p>]]></description><pubDate>Sat, 20 Jan 2007 04:49:00 +0000</pubDate></item><item><title>LA LEGION DE LOS MAL QUEDAR</title><link>https://cubamango.blogia.com/2007/012001-la-legion-de-los-mal-quedar.php</link><guid isPermaLink="true">https://cubamango.blogia.com/2007/012001-la-legion-de-los-mal-quedar.php</guid><description><![CDATA[<div id="leer-news"><p>Primero cre&iacute; que era exageraci&oacute;n de mi amiga. Luego su rostro, mezcla de perplejidad con cierta rabia antigua, me llevaron a creerle. Cuando el ginec&oacute;logo anunci&oacute; la llegada de su primer hijo, corri&oacute; a encargarle una cuna a un carpintero.</p><p>Despu&eacute;s de todo un v&iacute;a crucis donde el que ten&iacute;a madera no ten&iacute;a puntillas y el que ten&iacute;a madera y puntillas le faltaba la cola, encontr&oacute; a un cincuent&oacute;n que le pareci&oacute; un hombre serio, de ley, el cual accedi&oacute; con gusto a fabric&aacute;rsela; solo que le saldr&iacute;a un &laquo;poquit&iacute;iiiico&raquo; cara. &laquo;Usted como yo sabe que el cedro y la caoba est&aacute;n perdidos, a los particulares no nos dan con qu&eacute; trabajar y lo que uno le saca a cada pieza apenas le da para comenzar la otra...&raquo; (&iquest;?).</p><p>En fin, que se la valor&oacute; como si le vendiera seda de El Cairo. Pero como mi amiga quer&iacute;a lecho de linaje para su primog&eacute;nita, accedi&oacute; con la promesa de que estar&iacute;a en 15 d&iacute;as. Sin embargo, termin&oacute; el primer plazo y un segundo y otro y otro, mientras ella ve&iacute;a crecer su vientre sin la cuna en la habitaci&oacute;n. Dio m&aacute;s viajes a la carpinter&iacute;a que a la consulta prenatal. El hombre, unas veces estaba con &laquo;la gota&raquo; y hasta lleg&oacute; a enterrar a su abuelita por segunda vez despu&eacute;s de 15 a&ntilde;os.</p><p>Lleg&oacute; el alumbramiento. La mujer tuvo que pedir una prestada y ah&iacute; concluy&oacute; la historia, pero, el d&iacute;a menos pensado, cuando ya hab&iacute;a sepultado al carpintero en el campo santo de los desaguisos y la beb&eacute; lo que casi necesitaba era un corral, vio venir, a lo lejos, un carret&oacute;n con la cuna encima y al euf&oacute;rico hombre con los mismos ojos de Hern&aacute;n Cort&eacute;s.</p><p>&laquo;No s&eacute; bien, se&ntilde;ora hermosa, lo que sucedi&oacute; despu&eacute;s...&raquo;, pero mi amiga se neg&oacute; a repetirme las palabrotas dichas al tipo que, en buen cubano, tuvo que &laquo;comerse la cuna con papas&raquo; y regresar a su carpinter&iacute;a al tiempo que blasfemaba de &laquo;lo mal agradecida que estaba la humanidad&raquo;.</p><p>Recuerdo que, de ni&ntilde;o, eran solo las costureras las de la mala fama. Un corte de tela, para hacerse el vestido con que se asistir&iacute;a al bautizo de una infante, si no se extraviaba entre el monte de tejidos que descansaba sobre una silla, serv&iacute;a para ir a la toma de la primera comuni&oacute;n o a la fiesta de 15. Pero, ahora, la falta de &aacute;giles opciones estatales en ciertos servicios hace recurrir a los particulares, quienes tambi&eacute;n convierten la informalidad en instrumento de tortura psicol&oacute;gica cuando la expresi&oacute;n &laquo;palabra acordada es palabra sagrada&raquo;, al estilo de los caballeros del Rey Arturo, ha hecho mutis del escenario de la vida cotidiana.</p><p>Y no se trata de una peque&ntilde;a artiller&iacute;a de impuntuales en medio de la laboriosidad combativa de un ej&eacute;rcito, sino ya deviene norma; ap&eacute;ndice colgado a nuestra cuban&iacute;a que, penosamente, se adhiere como sanguijuela a la pr&aacute;ctica diaria, sea en una empresa de servicios o en el m&aacute;s sencillo de los talleres particulares. Es esa expresi&oacute;n visible del desgaste innecesario, del valladar interno que nada tiene que ver con las limitaciones tangibles del bloqueo; de ese otro l&iacute;mite que en nada se emparenta con quienes osan ahogarnos desde una pol&iacute;tica imperialista, sino que parte de la efectividad y la disposici&oacute;n de actitudes que construyan la fraternidad social de este pa&iacute;s.</p><p>Ejercicio sano ser&iacute;a que los cubanos, mientras nos cepillamos los dientes en la ma&ntilde;ana, nos pregunt&aacute;semos con qui&eacute;n o con qui&eacute;nes hemos empe&ntilde;ado nuestra palabra ese d&iacute;a. &iexcl;Cu&aacute;n saludable ser&iacute;a para el cumplimiento de la tarea en cada momento, para la restauraci&oacute;n humana de nuestro car&aacute;cter nacional como gente emprendedora y seria! Esta, sin dudas, es otra de las maneras de mantener nuestra hidalgu&iacute;a como el eterno caballero que, a pesar de su desvar&iacute;o, en el ofrecimiento de su palabra le iba la vida.</p><p>&iexcl;Ojal&aacute; que ese peque&ntilde;o ej&eacute;rcito de personas que a&uacute;n me deben alg&uacute;n trabajo en casa, me llamen hoy para decirme que la cama o el mueble ya est&aacute;n terminados! O sea yo quien, mordido por mi conciencia, les d&eacute; a ellos la buena nueva de la puntualidad... &iexcl;Por suerte, yo no tengo mujer embarazada!</p></div>]]></description><pubDate>Sat, 20 Jan 2007 04:48:00 +0000</pubDate></item><item><title>LLORAR Y CANTAR CON EL BENNY</title><link>https://cubamango.blogia.com/2006/082201-llorar-y-cantar-con-el-benny.php</link><guid isPermaLink="true">https://cubamango.blogia.com/2006/082201-llorar-y-cantar-con-el-benny.php</guid><description><![CDATA[<p style="margin: 0cm 0cm 0pt; text-align: justify" class="MsoNormal"><span style="font-size: 14pt; font-family: Arial"></span></p><span style="font-size: 14pt; font-family: Arial">&nbsp;</span><span style="font-size: 14pt; font-family: Arial">ESE d&iacute;a mi padre le amarr&oacute; una cinta negra al brazo del tocadiscos. Pens&eacute; que se hab&iacute;a vuelto loco o estaba ebrio. No dijo nada. Se sent&oacute; a tomarse un trago de ron en un rinc&oacute;n de la sala y dej&oacute; que aquella aguja le sacara las entra&ntilde;as a un viejo disco de acetato que, ahora, al paso del tiempo, se me antoja que gem&iacute;a de dolor.</span><span style="font-size: 14pt; font-family: Arial">&nbsp;</span><span style="font-size: 14pt; font-family: Arial">Llegaba, al amanecer, del Reno Club; el lugar donde pasaba el mayor tiempo de su vida como cantinero; <span>&nbsp;</span>el &uacute;nico bar de Cuba que ten&iacute;a su escenario sobre el largo refrigerador y al cual se subieron lo mismo Pepe Lara, el Los Chavales de Espa&ntilde;a, que Frank Dom&iacute;nguez con su &ldquo;T&uacute; me acostumbraste&hellip;&rdquo; para sacarle el coraz&oacute;n por el escote a las muchachas.</span><span style="font-size: 14pt; font-family: Arial">&nbsp;</span><span style="font-size: 14pt; font-family: Arial">Ten&iacute;a yo doce a&ntilde;os y le escuch&eacute; decir un <strong>&iexcl;co&ntilde;o!</strong> que le sali&oacute; del alma. Quiz&aacute;s pensaba en Anacleto, el &ldquo;generoso&rdquo; due&ntilde;o de una fonda llamada La Confronta, en Ciego de &Aacute;vila, que no era el buen tocador que El Benny inmortalizara en una de sus canciones m&aacute;s geniales, sino el honesto comerciante del que se dice que, en m&aacute;s de una ocasi&oacute;n, le mat&oacute; su hambre cuando no era tan famoso, aunque s&iacute; popular, con un bistec y un vaso de leche.</span><span style="font-size: 14pt; font-family: Arial">&nbsp;</span><span style="font-size: 14pt; font-family: Arial">Tal vez aquella exclamaci&oacute;n casi mascullada, entre dientes, era el r&eacute;quiem por quien hab&iacute;a sido testigo, reiteradamente desde alg&uacute;n tragan&iacute;quel, de sus lances amorosos fuera del matrimonio con mi madre.</span><span style="font-size: 14pt; font-family: Arial">&nbsp;</span><span style="font-size: 14pt; font-family: Arial">Solo recuerdo que, aquella noche, la ciudad casi se paraliz&oacute; a la hora del noticiero. El entierro del m&uacute;sico, desde su &ldquo;Lajas, mi rinc&oacute;n queriiido&hellip;&rdquo;, fue una explosi&oacute;n a la altura de su ingenio y del amor con que se hizo novio de esta Isla.</span><span style="font-size: 14pt; font-family: Arial">&nbsp;</span><span style="font-size: 14pt; font-family: Arial">Ahora, a m&aacute;s de cuarenta a&ntilde;os de aquel bofet&oacute;n emocional de mi infancia, el cine me ha hecho descubrir a un hombre que enterr&oacute; su talento en el vicio. Y no pretendo desentra&ntilde;ar si el filme es fiel a la historia, si manipula la &eacute;poca y al bardo para provocar con su est&eacute;tica, si el actor se parece o no y debi&oacute; se maquillado en fidelidad a la imagen externa del cantante.</span><span style="font-size: 14pt; font-family: Arial">&nbsp;</span><span style="font-size: 14pt; font-family: Arial">Solo s&eacute; que es una cinta que siembra un dolor &iacute;ntimo como esa canci&oacute;n que es casi una s&uacute;plica de amor: &ldquo;&iexcl;C&oacute;mo fueee, no s&eacute; deciiirte, c&oacute;mo fueee&hellip;&rdquo; Ese punzonazo que parte de la p&eacute;rdida irreparable de la vida de un genio por una tonter&iacute;a. Esa pena que, si se lee bien, puede ser una lecci&oacute;n para los m&aacute;s j&oacute;venes de hacia d&oacute;nde puede conducir el desenfreno y la irresponsabilidad; porque &eacute;l, Bartolom&eacute; Maximiliano Mor&eacute;, no s&oacute;lo se hizo da&ntilde;o a s&iacute; mismo, sino sumi, tambi&eacute;n en la miseria y la congoja a todos sus seres queridos; incluso, a varias generaciones de cubanos porque perdimos una parte, indispensable dir&iacute;a yo, de nuestra voz propia, de nuestra alegr&iacute;a natural.</span><span style="font-size: 14pt; font-family: Arial">&nbsp;</span><span style="font-size: 14pt; font-family: Arial">Vemos a El Benny desde la pantalla haciendo el amor lo mismo en un ba&ntilde;o p&uacute;blico que en el campo, con una prostituta o con su novia del alma. &iexcl;&Eacute;poca feliz aquella en que, literalmente, nadie se mor&iacute;a de amor por no protegerse! Pero la evidencia de que el alcohol, a trav&eacute;s de la historia de la humanidad misma, ha sido una daga que envilece y mata, est&aacute; ah&iacute;, atrapada en el celuloide, hiriendo nuestros ojo, para que entendamos que eso no es solo leyenda.</span><span style="font-size: 14pt; font-family: Arial">&nbsp;</span><span style="font-size: 14pt; font-family: Arial">El flagelo incontenible que nos acosa desde el primer trago, se desnuda m&aacute;s que la propia Isabel Santos en su personaje de prost&iacute;bulo, desde la pantalla. Se puede tener el mundo a los pies, pero perder la verg&uuml;enza; se puede sentir la pasi&oacute;n m&aacute;s excelsa, provocada por dos senos como copas de champ&aacute;n prendidas al pecho de una muchacha,<span>&nbsp; </span>que la daga del caballero se esconde; se puede tener la vocaci&oacute;n generosa m&aacute;s absoluta que se hace sal en agua cuando el alcohol nos domina.</span><span style="font-size: 14pt; font-family: Arial">&nbsp;</span><span style="font-size: 14pt; font-family: Arial">Digo que El Benny ha llegado, no solo para cantarnos, sino para contar lo que tambi&eacute;n ha sucedido con otras cuerdas de nuestra l&iacute;rica siempre que han seguido su mismo camino; para conmovernos con una estremecedora historia, tonta por la levedad humana, que pudo tener otro final menos desgarrador y m&aacute;s eterno.</span><span style="font-size: 14pt; font-family: Arial">&nbsp;</span><span style="font-size: 14pt; font-family: Arial">M&aacute;s all&aacute; de sus cuestionamientos y valores est&eacute;ticos, la cinta es un aldabonazo al alma del cubano, a esa incongruencia propia de nuestras pol&iacute;ticas sociales en que, de una parte, establecemos campa&ntilde;as anti-alcoholismo &uacute;tiles y, de la otra, las desbaratamos con el desmedido desconcierto en la venta de bebidas, como si se tratara de una medicina urgente con los estreses cotidianos.</span><span style="font-size: 14pt; font-family: Arial">&nbsp;</span><span style="font-size: 14pt; font-family: Arial">Al menos, en este sentido, la cinta de Jorge Luis S&aacute;nchez propone cantar a d&uacute;o con El Benny, desde la vitrola del alma, para embriagarnos &uacute;nicamente con la risa, la presencia maravillosa de lo amado y poder decir siempre: &ldquo;&iexcl;Soy tan feliiiz&hellip;vida.&rdquo;</span>]]></description><pubDate>Tue, 22 Aug 2006 14:01:00 +0000</pubDate></item><item><title>AL REV&#xC9;S</title><link>https://cubamango.blogia.com/2006/080602-al-reves.php</link><guid isPermaLink="true">https://cubamango.blogia.com/2006/080602-al-reves.php</guid><description><![CDATA[Hastiado de tanta pobreza humana, Dios devolvi&oacute; su hijo a la tumba de Jos&eacute; de Arimatea. Y all&iacute; le encontraron Mar&iacute;a Magdalena y la otra Mar&iacute;a. Ellas mismas le llevaron hasta le cruz y le clavaron las manos y los pies. Entonces vinieron los soldados romanos y le bajaron. Y, sol&iacute;citos, le vistieron con sus propias t&uacute;nicas, mientras Cristo regresaba por el camino ante una admirada multitud gritaba &iexcl;No le crucifiquen! Y, llegando ante Pilatos, &eacute;l se lav&oacute; las manos. Luego, neg&oacute; a Pedro tres veces antes que cantara el gallo y traicion&oacute; a Judas Iscariote vendi&eacute;ndole por treinta denarios. De esa manera comenz&oacute; a destejer su historia hasta llegar a Bel&eacute;n, a aquel pobre establo donde hab&iacute;a nacido y donde le pidi&oacute; a Mar&iacute;a entrar, otra vez, en su calientito vientre. Y la abultada piel se desinfl&oacute; y la mujer regres&oacute;, virgen, a Nazaret para espantar al &aacute;ngel Gabriel que, asustado, se fue al cielo y, postr&aacute;ndose a la diestra de Dios Padre, le aconsej&oacute; al Creador del Universo: <strong>Es mejor que no env&iacute;es a tu hijo.</strong>&nbsp;]]></description><pubDate>Sun, 06 Aug 2006 07:04:00 +0000</pubDate></item><item><title>UTOP&#xCD;A DE LA BANDADA</title><link>https://cubamango.blogia.com/2006/080601-utopia-de-la-bandada.php</link><guid isPermaLink="true">https://cubamango.blogia.com/2006/080601-utopia-de-la-bandada.php</guid><description><![CDATA[<span style="font-size: 14pt; font-family: Arial">Cuenta la escritora Isabel Bornemann la historia de dos ni&ntilde;os de Hiroshima que, en medio de las tensiones b&eacute;licas de los a&ntilde;os &rsquo;40, ten&iacute;an una relaci&oacute;n de amistad id&iacute;lica. Incluso, al l&iacute;mite de no anhelar la llegada <span>&nbsp;</span>de las vacaciones de verano para no sufrir la separaci&oacute;n.</span><span style="font-size: 14pt; font-family: Arial">&ldquo;Naomi Watanabe y<span>&nbsp; </span>Toshiro Ueda cre&iacute;an que el mundo era nuevo. Como todos los chicos. Porque ellos eran nuevos en el mundo. Tambi&eacute;n, como todos los chicos. Pero el mundo era ya muy viejo entonces, en el a&ntilde;o 1945, y otra vez estaba en guerra&rdquo;, sentencia la autora.</span><span style="font-size: 14pt; font-family: Arial">Y narra como, al concluir la escuela, &eacute;l se fue con sus abuelos; unos antiguos ceramistas que terminaban sus vasijas por puro amor y las amontonaban porque la situaci&oacute;n mundial hab&iacute;a quebrado todo mercado. Ella, qued&oacute; con sus hermanos en la ciudad de la tragedia cuando, en la madrugada del primero de agosto, una premonici&oacute;n le hab&iacute;a despertado; so&ntilde;&oacute; caminar sobre la nieve, sola, en medio de un desierto helado sin casas ni &aacute;rboles. Pero, quiz&aacute;s pensando en el retorno de Toshiro, escribi&oacute; en su cuaderno escolar uno de sus primeros <strong>haikus</strong>, esa especie de poemas breves, de diecisiete s&iacute;labas, t&iacute;picos de la poes&iacute;a nipona. Sobre la virginidad del papel qued&oacute; registrado: &ldquo;Pronto/ Florecer&aacute;n los crisantemos./ Espera,/ Coraz&oacute;n.&rdquo;</span><span style="font-size: 14pt; font-family: Arial">Pero la ma&ntilde;ana del seis de agosto le sesga, de un tir&oacute;n, los crisantemos a Naomi y su coraz&oacute;n, d&eacute;bil, no puede esperar el retorno de su amado. Como un enorme sacacorchos, la bomba at&oacute;mica le saca las entra&ntilde;as a Hiroshima. Una fuerte luz sorprende a la peque&ntilde;a haciendo los mandados de la familia y, desde el id&iacute;lico paisaje de una aldea remota, Toshiro cree que su amiga ha muerto. Solo en diciembre logra saber que a&uacute;n est&aacute; viva y camina decenas de kil&oacute;metros para visitarla en el hospital. Mirando al techo, y ya sin sus negr&iacute;simas trenzas, Nahomi dijo que iba a morir por no haber concluido las mil grullas de papel que le librar&iacute;an de la muerte, seg&uacute;n una de las tradiciones sobre ese sagrado p&aacute;jaro de su pa&iacute;s.</span><span style="font-size: 14pt; font-family: Arial">El muchacho apenas cont&oacute; veinte sobre la mesa y se march&oacute;. Esa noche no durmi&oacute; cortando los novecientos ochenta cuadritos en los cuales fueron transformados viejos peri&oacute;dicos, revistas y hasta tarjetas familiares. Luego convirti&oacute; el muerto papel en hermosas grullas dispuestas a desplegar sus esperanzadoras alas para salvar la vida de Naomi.</span><span style="font-size: 14pt; font-family: Arial">Ella dorm&iacute;a, &iexcl;tan d&eacute;bil!, cuando &eacute;l lleg&oacute; al hospital desafiando, otra vez, la distancia. Las hilvan&oacute; de diez en diez, con un casi invisible hilo, y las colg&oacute; del techo de la habitaci&oacute;n mientras el viento las hac&iacute;a girar. <strong>&iexcl;Son hermosas!</strong>, atin&oacute; a decir la ni&ntilde;a abriendo los ojos y sonri&oacute;, para pasar luego a un sopor profundo que se la trag&oacute; de un bocado.</span><span style="font-size: 14pt; font-family: Arial">Las avecillas no hab&iacute;an podido hacer nido en su sangre para ahuyentar la leucemia. As&iacute;, quedaba trunca la ilusi&oacute;n natural y humana de dos ni&ntilde;os, pintada por la escritora en los inicios de la narraci&oacute;n, &ldquo;que cre&iacute;an que el mundo era nuevo porque ellos eran nuevos en el mundo&hellip;Naomi poblaba el coraz&oacute;n de Toshiro. Se le anudaba en los sue&ntilde;os con sus largas trenzas negras. Le hac&iacute;a tener ganas de crecer de golpe para poder casarse con ella. Pero ese futuro quedaba tan lejos a&uacute;n...&rdquo;</span><span style="font-size: 14pt; font-family: Arial">Imposible olvidar esta fecha en que un bombardero yanqui prendi&oacute; un gran cresp&oacute;n negro al mundo. Imposible creer que esta historia, como la del m&aacute;s de un mill&oacute;n de ni&ntilde;os que murieron bajo el exterminio nazi, es agua pasada. El holocausto, como m&eacute;todo de sometimiento imperialista, todav&iacute;a hace pasarela en los grandes escenarios pol&iacute;ticos del mundo desde los tiempos en que Ana Frank nos estremeciera al enjaular su coraz&oacute;n en aquel conmovedor diario. As&iacute; lo prueba ahora la guerra de Estados Unidos contra Irak. As&iacute; lo testifican los ataques de Israel contra el L&iacute;bano y Palestina en que las llamadas bombas-racimo depositan el veneno de su ponzo&ntilde;a en los m&aacute;s inocentes. </span><span style="font-size: 14pt; font-family: Arial">Tampoco han de olvidarse las otras bombas, esas que no hacen su show de fuego ante las c&aacute;maras de la televisi&oacute;n; las invisibles, las que estallan, sin ruido, dentro del coraz&oacute;n de una humanidad lacerada de manera imp&uacute;dica.</span><span style="font-size: 14pt; font-family: Arial">En medio del pr&oacute;digo mercado de la guerra la muerte, tambi&eacute;n, se compra guada&ntilde;a de oro con la alta y millonaria cifra de ni&ntilde;os que mueren, cada a&ntilde;o, de enfermedades curables; los que permanecen presos en c&aacute;rceles del mundo; aquellos que son vejados en su inocencia por soldados norteamericanos, los que son sometidos a la explotaci&oacute;n sexual y laboral; los que van apagando su candil ante las sombras del SIDA.</span><span style="font-size: 14pt; font-family: Arial">El gran guitarrista norteamericano Jimi Hendrix sentenci&oacute; una vez, en uno de sus conciertos, que cuando el poder del amor sea m&aacute;s grande que el amor al poder el mundo conocer&aacute; la paz. Quiz&aacute;s para entonces las grullitas de Naomi y Toshiro levanten vuelo rumbo al sol, que es decir la vida, ante el compromiso humano de no repetir esta historia, para que dos simples ni&ntilde;os crezcan sin dolor ni miedo a amanecer, otro d&iacute;a cualquiera de este siglo, sintiendo que no es precisamente el amor lo que les quema el alma.</span><span style="font-size: 14pt; font-family: Arial">&nbsp;</span><span style="font-size: 14pt; font-family: Arial">&nbsp;</span><span style="font-size: 14pt; font-family: Arial">&nbsp;</span><span style="font-size: 14pt; font-family: Arial">&nbsp;</span><span style="font-size: 14pt; font-family: Arial">&nbsp;</span>]]></description><pubDate>Sun, 06 Aug 2006 07:01:00 +0000</pubDate></item><item><title>&#xA1;PL&#xC1;TANO MACHO Y MADURO!</title><link>https://cubamango.blogia.com/2006/043001-platano-macho-y-maduro-.php</link><guid isPermaLink="true">https://cubamango.blogia.com/2006/043001-platano-macho-y-maduro-.php</guid><description><![CDATA[<span>A&Uacute;N TENGO delante de m&iacute; la imagen desencajada del afamado int&eacute;rprete, la vez aquella en que, sentados frente a frente, con todo su s&eacute;quito de agentes de prensa, representantes y asesores, tembl&oacute; cuando le dije: <strong>Esto no va a ser una entrevista.</strong> <strong>Esto va a ser un juicio. Yo no voy a ser Jos&eacute; Aurelio Paz ni usted Alfredo Rodr&iacute;guez. Alfredo Rodr&iacute;guez solo ser&aacute; el acusado, yo el fiscal y usted su abogado defensor.<br /></strong></span><span>Todav&iacute;a recuerdo la vez en que Annia Linares, neur&oacute;tica por sus excesos del alcohol en aquellos tiempos, quiso tirarme los cuadros y las cortinas de la oficina a la cabeza, en medio de un safari de preguntas dif&iacute;ciles, cuando le confes&eacute; que yo respetaba su trabajo, mas no era un loco admirador suyo. O cuando alguien le entreg&oacute; el peri&oacute;dico con la cr&iacute;tica a Tony Cort&eacute;s, en el mismo momento de comenzar a almorzar, dio un pu&ntilde;etazo en la mesa, ech&oacute; a un lado el plato, y dijo: <strong>&iexcl;A este tipo lo afeito yo!</strong><br /></span><span>&iquest;Y la vez que tuve que acosar a Silvio para robarle una entrevista? &iquest;Y el desplante de Juana Bacallao que me dej&oacute; con la palabra en la boca? &iquest;Y la mentira que le met&iacute; a Rubens de Falco, el actor brasile&ntilde;o, cuando le dije que me quedar&iacute;a sin trabajo si llegaba a la redacci&oacute;n sin sus respuestas? &iquest;Y las amenazas que me hizo <strong>Antol&iacute;n el Pich&oacute;n</strong>? &iquest;Y la vez que Hilda Rabilero casi me demanda y lleg&oacute; a &ldquo;sembrarme&rdquo; en las cazuelas de <strong>Oy&aacute;</strong>, la diosa de los cementerios?<br /></span><span>Al periodismo le debo el &aacute;cido PH de mis digestiones y la zozobra ma&ntilde;anera que me asalta cada vez que va a aparecer un trabajo cr&iacute;tico; las m&uacute;ltiples personas que, a lo largo de estos a&ntilde;os, me han retirado la palabra; quienes me han acusado de sensacionalista, farandulero, amarillista, subversivo y hasta &ldquo;no confiable&rdquo;. Tambi&eacute;n el hecho de que mi segundo apellido, Jim&eacute;nez, haya desaparecido y en tono de jodedera, me digan PAZ-CON-NADIE; de que ir&oacute;nicos intelectuales me hayan aconsejado, en alg&uacute;n momento de mi vida, mayor cantidad de horas-nalgas al momento de escribir y me hallan llamado, de manera peyorativa, escribano; que haya tenido amenazas personales y telef&oacute;nicas; que por mi pellejo no se d&eacute; un centavo en las cafeter&iacute;as del pueblo y alg&uacute;n que otro brochazo de almid&oacute;n en la cabeza.<br /></span><span>Pero, como mismo guardo todo esos &ldquo;da&ntilde;os colaterales de guerra&rdquo;, tambi&eacute;n acopio el abrazo del elogio de aquellos que me paran, en plena v&iacute;a p&uacute;blica, como si me conocieran de toda la vida para invitarme a un trago de cualquier aguardiente indefinido, para decirme lo que no les gust&oacute; de mi &uacute;ltimo trabajo, para llenarme la agenda de baches que hay que remendar, fosas desbordadas o viviendas a punto de caerse porque las promesas, a veces, han sepultado las r&aacute;pidas y l&oacute;gicas soluciones; esos que son como una tableta de PPG cuando, lisonjeros, me dicen: &ldquo;&iexcl;Sigue ah&iacute;, que te necesitamos&hellip;!&rdquo; <br /></span><span>Y es que dada ma&ntilde;ana, cuando me siento frente a ese cuadro lum&iacute;nico que, poco a poco, me roba la vista y mi cervical est&aacute; peor que la <strong>mulson&eacute;tica</strong> (una pieza que no aparece y trae a los carros del peri&oacute;dico como una matraca), es como si me enfrentara a mi primera aventura. Y no pienso en riesgos ni en elogios: solo escribo para dejar, ya no en el papel, sino en el disquette &mdash;&iexcl;vaya modernidad!&mdash;, lo poco que me pueda quedar de interesante que decir, de coraz&oacute;n que repartir entre mi gente.<br /></span><span>De ni&ntilde;o siempre quise ser m&eacute;dico y creo que la vida fue sabia en no darme ese privilegio porque, a esta hora, tendr&iacute;a mi cementerio particular. Mas nunca so&ntilde;&eacute; con esta profesi&oacute;n a la que llegu&eacute; por puro accidente, sin haber estudiado periodismo y sin saber que para lo que yo hab&iacute;a nacido, bueno, regular o malo, era para fisioterapeuta de las ideas.<br /></span><span>El ejercicio de esta profesi&oacute;n es un compendio de gestos dulces y violentos, de reacciones tiernas y punzantes, de aplausos, rechiflas e incomprensiones; de dar lecciones de civismo y esperanza escondiendo, a veces, nuestro propio desfallecimiento &iacute;ntimo; de tener siempre el pie en el estribo cuando casi falta la cabalgadura; y de creernos, como somos, servidores de la gente y no gatos de porcelana colocados sobre una repisa.<br /></span><span>Por ello pienso que, en lugar de atormentar a los estudiantes que optan por esta carrera&mdash;en la cual lo importante no es llegar a la meta, sino caminar sin l&iacute;mites&mdash;, con preguntas en ocasiones rebuscadas, deber&iacute;a medirse, como elemento consustancial, dos cosas: pantalones y entrega. Es decir, <strong>&iexcl;pl&aacute;tano macho y maduro!</strong>, como escucho ahora por mi ventana pregonar a una vendedora, que acaba de darme el t&iacute;tulo para esta reflexi&oacute;n sabatina, cuando el periodista que no beba de la calle y de la gente est&aacute; perdido en un campo de lechuga.<br /></span><span>El profesional de un oficio tan importante como este no puede quedarse en el ins&iacute;pido t&eacute;rmino de &ldquo;pint&oacute;n&rdquo;, porque resulta desabrido, porque nadie quiere probarle, porque si no logra madurar las ideas sociales lejos de todo artificial carburo, tendr&aacute;, al final de su faena, solo el verso de Nervo como epitafio: &ldquo;Pasar&aacute;s por mi vida/ sin saber que pasaste&hellip;&rdquo; <br /></span><span><span>&nbsp;</span>Como bien dijera S&eacute;neca: <strong>Un hombre sin pasiones est&aacute; tan cerca de la estupidez que s&oacute;lo le falta abrir la boca para caer en ella.<br /></strong></span><span>Como Fusik, el verdadero periodista muere todos los d&iacute;as para vivir de otra manera. Ha de creer en lo que dice y lo que escribe. Ha de estar en sinton&iacute;a permanente con su sentido del honor patrio. Ha de se&ntilde;alar lo malo y lo injusto, venga de donde venga. Ha de ser madera y no barniz, flor y no perfume, bala y no salva. <br /></span><span>Con permiso del artista al que llev&eacute; a juicio period&iacute;stico un d&iacute;a, tomo su frase m&aacute;s popular&nbsp;y a todas las personas que semanalmente me leen, con odio o cari&ntilde;o, porque lo m&aacute;s terrible es la indiferencia, les digo, simplemente, que <strong>&iexcl;Los quiero, mucho, mucho&hellip;!<br /></strong></span><span><span><span><span><span><span><span><span><span><span><span><span><span><span><p>&nbsp;</p></span><span><span><span><span><strong><span><strong><span><p>&nbsp;</p><p>&nbsp;</p></span></strong><span><p></p></span><span><p></p></span><span><p></p></span><span><p></p></span><strong><span><p></p></span></strong><strong><span><p></p></span></strong></span></strong></span></span></span></span></span></span></span></span></span></span></span></span></span></span></span></span></span>]]></description><pubDate>Sun, 30 Apr 2006 06:42:00 +0000</pubDate></item><item><title/><link>https://cubamango.blogia.com/2006/042202.php</link><guid isPermaLink="true">https://cubamango.blogia.com/2006/042202.php</guid><description><![CDATA[<p><strong><em>"Cada uno muestra lo que es en los amigos que tiene"</em></strong></p><p><strong><em>&nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp;</em>&nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp; Baltazar Graci&aacute;n</strong></p>]]></description><pubDate>Sat, 22 Apr 2006 04:39:00 +0000</pubDate></item><item><title>AGRIDULCE DE MANGO</title><link>https://cubamango.blogia.com/2006/042201-agridulce-de-mango.php</link><guid isPermaLink="true">https://cubamango.blogia.com/2006/042201-agridulce-de-mango.php</guid><description><![CDATA[<strong>RECICLABLE<br /></strong><p></p><p>A lo que el poeta escribi&oacute;, siglos atr&aacute;s, &eacute;l le cort&oacute; las mangas y le hizo escote. Lav&oacute; y almidon&oacute; las palabras como pudo. A sus met&aacute;foras m&aacute;s audaces les dio lechada de cal y pint&oacute; sobre ellas dibujos de preescolar. Coloc&oacute; los versos, recortados de libros en finas tiras de papel, en la caja que le prestara Pandora. Repiti&oacute; el ejercicio del Cad&aacute;ver Exquisito convocando, enloquecido, a Bret&oacute;n, a Desnos, Eluard, Tzara... Luego, durante el recital p&uacute;blico, la gente le aplaudi&oacute; hasta el delirio. Nadie entendi&oacute; nada, m&aacute;s intu&iacute;an un nuevo Lezama. Esa noche, el gordo fantasma de la calle Trocadero le hal&oacute; los pies.</p>]]></description><pubDate>Sat, 22 Apr 2006 04:31:00 +0000</pubDate></item><item><title>BUSCANDO DESESPERADAMENTE A MICAELA</title><link>https://cubamango.blogia.com/2006/041001-buscando-desesperadamente-a-micaela.php</link><guid isPermaLink="true">https://cubamango.blogia.com/2006/041001-buscando-desesperadamente-a-micaela.php</guid><description><![CDATA[<span>QUIEN no haya visto en su vida bajar a la Conga de los Hoyos con su proverbial <strong>&iexcl;Abre, que ah&iacute; viene El Cocuy&eacute;!</strong>, no puede imaginar, ni remotamente, la tragedia de Micaela, el personaje de la pieza musical que ha llevado a Sur Caribe, en estos &uacute;ltimos meses, al podio m&aacute;s alto de la popularidad.<br /></span><span>Ese r&iacute;o humano que, a la sombra del lastimero aullido del cornet&iacute;n chino y el caliente requinto, como fusi&oacute;n de culturas, va creciendo de manera interminable calle abajo entre sudor y j&uacute;bilo; muestra de la identidad de un pueblo que se besa a s&iacute; mismo a trav&eacute;s de tan descollante ritmo.<br /></span><span>En medio del reguet&oacute;n o el hip hop de turnos, un g&eacute;nero tan olvidado en los grandes medios se adue&ntilde;a de ellos para decirnos que los tesoros del alma est&aacute;n ah&iacute; y solo hay que desenterrarlos, una y otra vez.<br /></span><span>Pero, &iquest;qui&eacute;n pudo ser esa Micaela? Sin dudas, una de esas santiagueras que, a veces hasta con su hijo de meses a horquetadas sobre el cuello, arrollaba, kil&oacute;metros y kil&oacute;metros, bajo una fiebre heredada de un cabildo de origen franco-haitiano que se asent&oacute; en esa zona, en la segunda mitad del siglo XIX, y que se mantiene vivo en el ritmo gracias al amor a las tradiciones.<br /></span><span>Arrastrados tambi&eacute;n nosotros por esa contagiosa fiebre sonora, nos olvidamos, muchas veces, de algo esencial; la historia que nos cuenta Ricardo Leyva en su arrollador ritmo. Con lenguaje sencillo y directo alude a muje de nombre tan humilde que, lejos de los suyos, &ldquo;solo vive llorando, sufriendo y pensando en su vino/ que no es vino, se&ntilde;or/ ni aguardiente, se&ntilde;or/ es la conga&hellip; santiaguera&hellip;&rdquo;<br /></span><span>Por descontado damos que se trata de una negra, modesta y ardiente como los hijos de esa tierra cubana, la cual, por esos &ldquo;odiseos&rdquo; aires de falacias pol&iacute;ticas, se fue tras el espejismo de una mejor danza que, casi siempre, acaba en l&aacute;grimas para quienes llegan a Norteam&eacute;rica con un color de piel diferente o un origen humilde que les hace prohibitivo insertarse en la sociedad de la Coca Cola.<br /></span><strong><span>Nostalgias por la conga </span></strong><span>no resulta solo una paletada de color m&aacute;s al conflicto de la emigraci&oacute;n cubana. Es el &oacute;xido puesto en metal m&aacute;s profundo, el que no depende de un carro o una marca de ropa, sino de la fragua apagada que es el alma cuando nos falta lumbre propia con qu&eacute; calentarnos.<br /></span><span>Seg&uacute;n Salim Lamrani, en un art&iacute;culo publicado en el medio digital alternativo Rebeli&oacute;n, el caso de la inmigraci&oacute;n cubana se manipula constantemente en la llamada guerra medi&aacute;tica contra Cuba. Se esconde as&iacute; que se trata de un fen&oacute;meno viejo, el cual se remonta al 1820, y en el que, antes de 1959, la Isla emit&iacute;a m&aacute;s emigrantes hacia los Estados Unidos que toda Am&eacute;rica Central y del Sur juntas, m&aacute;s que el &Aacute;frica y Ocean&iacute;a unidas, superando a gigantes demogr&aacute;ficos como China, India, Ir&aacute;n, Turqu&iacute;a e Indonesia. Aspecto este que con la actual pol&iacute;tica de pies secos, pies mojados, se utiliza como arma pol&iacute;tica de descr&eacute;dito contra el gobierno cubano.<br /></span><span>Pero apart&aacute;ndonos de estad&iacute;sticas y evidencias, la tragedia de Micaela no tiene soluci&oacute;n en tanto no alude a algo estrictamente material, sino apunta a la p&eacute;rdida del esp&iacute;ritu de pertenencia, de formar parte de una comunidad que le sustente las ganas de vivir y de ser ella.<br /></span><span>Resulta sumamente interesante, en esa nost&aacute;lgica conga donde las trompetas y los violines incorporados al toque tradicional aportan un ambiente de tragedia irreparable, la presencia de una p&eacute;rdida raigal en una frase que, a mi juicio, es el coraz&oacute;n de esa historia: &ldquo;Llora con nosotros&rdquo;. <br /></span><span>La canci&oacute;n no dice te condenamos por haber equivocado el camino, o nos decepcionaste. Como valor esencial de una raza oprimida a todo lo largo de su historia, el llamado que hace la voz del solista encierra un dolor com&uacute;n por p&eacute;rdida de un miembro de la comunidad que les identifica.<br /></span><span>Aqu&iacute; la patria no es el escudo, la palma el Himno o la Bandera. Aqu&iacute; es la conga. Esa Conga de los Hoyos en la que, seguramente Micaela dej&oacute; sus mejores amigos, su mejor sudor y hasta, quiz&aacute;s, su &uacute;nico par de chancletas.<br /></span><span>&iquest;Podr&aacute; sobrevivir ella a la sustituci&oacute;n del buche de sambumbia por el <strong>american coffe</strong>? &iquest;Lograr&aacute; el Wisky sepultar, definitivamente, ese otro trago ardiente, a veces con nombre indefinido y sabor a rayo, pero que lo enciende todo por dentro convirtiendo los pies de una conguera consumada en dos locomotoras? <br /></span><span>El valor de esa expresi&oacute;n resume el dolor que les une. A ella por haberse extraviado. A ellos por haberla perdido. Quiz&aacute;s era Micaela la que m&aacute;s avivaba la conga con sus voluptuosas caderas o la que m&aacute;s sonre&iacute;a al paso por la calle Enramada. Tal vez a&uacute;n est&aacute; latente la esperanza de la conga por salvarla antes de que, materialmente, se cumpla el vaticinio que hace la canci&oacute;n: &ldquo;Dicen que se muere,/ que ella quiere lo que no tiene/ que es arrollar&hellip;&rdquo;<br /></span><span /><span /><span />]]></description><pubDate>Mon, 10 Apr 2006 04:25:00 +0000</pubDate></item><item><title>A&#xD1;OS DESPU&#xC9;S...</title><link>https://cubamango.blogia.com/2006/032401-anos-despues-.php</link><guid isPermaLink="true">https://cubamango.blogia.com/2006/032401-anos-despues-.php</guid><description><![CDATA[Ya nadie se acordaba de aquel 2005 calumnioso de tantos atentados y guerras. Ahora, cincuenta a&ntilde;os despu&eacute;s, el paisaje era otro. Todo calma. El sol a&uacute;n exist&iacute;a tras una niebla oscura siempre. Pero el silencio era imponente. Un fr&iacute;o glacial hac&iacute;a que ellas dos, las amigas, caminaran sin sentido, acicaladas para la gran cena. Buscaron el lugar exacto. &iquest;D&oacute;nde hab&iacute;an escuchado la noticia del fin del mundo? &iquest;Qu&eacute; orador la hab&iacute;a dado? No importaba. Estaban ellas all&iacute; como evidencia de lo contrario. Decidieron, entonces, detenerse. Total, buscaban un entorno diferente, acogedor y, en todas partes, era lo mismo. Extendieron una chamuscada etiqueta de ropa femenina que hab&iacute;a quedado de alg&uacute;n incendio. Sirvieron el manjar y comenz&oacute; el convite. Ceremoniosas y festivas, las dos oruguitas alzaron entre sus patitas la &uacute;ltima hoja verde del planeta y comenzaron a com&eacute;rsela. <p>&nbsp;</p>]]></description><pubDate>Fri, 24 Mar 2006 12:22:00 +0000</pubDate></item><item><title>AN&#xD3;NIMO</title><link>https://cubamango.blogia.com/2006/031403-anonimo.php</link><guid isPermaLink="true">https://cubamango.blogia.com/2006/031403-anonimo.php</guid><description><![CDATA[<p>"No se puede dar marcha atr&aacute;s al tiempo, pero s&iacute; se le puede dar cuerda al reloj nuevamente"</p>]]></description><pubDate>Tue, 14 Mar 2006 04:46:00 +0000</pubDate></item><item><title>FRESA AGRIA</title><link>https://cubamango.blogia.com/2006/031402-fresa-agria.php</link><guid isPermaLink="true">https://cubamango.blogia.com/2006/031402-fresa-agria.php</guid><description><![CDATA[DIJO Antonio Machado una verdad del tama&ntilde;o del mundo. &ldquo;De cada diez cabezas, nueve embisten y una piensa&rdquo;. Y es que la modernidad ha llegado al Planeta vestida de la violencia m&aacute;s absurda. <p>&nbsp;</p>Y no hablo ya de los grandes actos terroristas que azotan la cordura humana. Me refiero a esas peque&ntilde;as actitudes cotidianas que, en lugar de convocarnos a la b&uacute;squeda com&uacute;n de respuestas a los problemas, tambi&eacute;n comunes, nos convierten en animales disparados, siempre, a dar coces. <p>&nbsp;</p>La tradici&oacute;n establece, como uno de los siete pecados capitales, la soberbia; ese sentimiento que infla la autoestima, que busca atenci&oacute;n y honor y se olvida de la hermosura de las faldas de quien solo es capaz de hacerle agachar la cabeza y que responde al nombre de Humildad. <p>&nbsp;</p>Y es que, como bien escribiera, Jos&eacute; Mar&iacute;a Escrib&aacute;, el soberbio termina siempre por ser una marioneta vanidosa y sin cerebro. <p>&nbsp;</p>No hay que andar mucho para encontrar a los soberbios. Lo mismo est&aacute;n detr&aacute;s de un mostrador, que trepados a un escenario o mir&aacute;ndolo todo desde un cargo p&uacute;blico que puede ser tan fr&aacute;gil como el mismo aire, y del cual, casi siempre, se descalabran por poner grandes distancias entre el lugar cimero donde se encuentran y quienes le colocaron all&iacute;. <p>&nbsp;</p>Al respecto, ese maestro de la f&aacute;bula que fue Esopo nos cuenta que<strong> </strong><span>de<strong> </strong>nuevo se hab&iacute;an hecho amigos el ingenuo asno y el le&oacute;n para salir de caza. Llegaron a una cueva donde se refugiaban unas cabras monteses y el le&oacute;n se qued&oacute; a guardar la salida, mientras el asno ingresaba a la cueva coceando y rebuznando, para hacer salir a las cabras.</span> <p>&nbsp;</p><span>Una vez terminada la acci&oacute;n, sali&oacute; el asno de la cueva y le pregunt&oacute; si no le hab&iacute;a parecido excelente su actuaci&oacute;n al haber luchado, con tanta bravura, para expulsar a las cabras.</span> <p>&nbsp;</p>&mdash; &iexcl;Oh s&iacute;, soberbia &mdash; repuso el le&oacute;n&mdash;, que hasta yo mismo me hubiera asustado si no supiera de quien se trataba! <p>&nbsp;</p>&iquest;Qu&eacute; quiere decirnos el fabulista con esto? Si te alabas a ti mismo acabar&aacute;s siendo objeto de burla de los dem&aacute;s, sobre todo de aquellos que bien te conocen y saben que, como todo ser humano, est&aacute;s tejido con virtudes y tambi&eacute;n con defectos. <p>&nbsp;</p>En tiempos tan dif&iacute;ciles la humildad es un sentimiento que hay que cultivar a la luz del d&iacute;a. No aparece en los planes de producci&oacute;n de ninguna empresa. No est&aacute; comprendido en la proyecci&oacute;n de los organismos internacionales que buscan el bienestar com&uacute;n del mundo. Incluso, la familia, no se lo prev&eacute; dentro de sus necesidades m&aacute;s acuciantes. &iexcl;Pero es tan necesario y hace tanto bien! <p>&nbsp;</p>Los grandes personajes de la historia siempre lo han echado en su mochila o su morral a la hora de emprender una tarea humana. De ella han estado hechos los grandes hombres y mujeres de la humanidad; Gandhi, Luther King, Madre Teresa de Calcuta&hellip; Mart&iacute; es nuestro mejor ejemplo. <p>&nbsp;</p>&iquest;Acaso la actitud de no violencia de Gandhi<span>&nbsp; </span>no era su mejor s&iacute;mbolo de humildad? &iquest;Y acaso la ternura, la modestia y el decoro no vienen casados con ella? <p>&nbsp;</p>En tal sentido el Ap&oacute;stol de Cuba, que quiso hacer un compendio de razones &eacute;ticas en su poes&iacute;a para que comulgara, a la vez, con su propio ideario, nos los demuestra en sus Versos Sencillos. No solo por el adjetivo que les pone sino por el modo en que construye este humilde podio po&eacute;tico. &iquest;Por qu&eacute; la redondilla como veh&iacute;culo? Por el sentido popular de la forma estr&oacute;fica tan utilizada en toda la Am&eacute;rica de tu tiempo para cantar versos &mdash;de ah&iacute; su facilidad de ser entonados y memorizados hasta por los ni&ntilde;os. <p>&nbsp;</p>Y creo que en su figura est&aacute; el paradigma de c&oacute;mo debemos ser. Jam&aacute;s olvid&oacute; que naci&oacute; en una de las m&aacute;s humildes callejuelas habaneras como fruto de dos personas que eran dos simples ciudadanos de este pa&iacute;s, e incluso, durante su estancia en Nueva York, mordido por la nostalgia de nuestro sol. <p>&nbsp;</p>&ldquo;Artes soy entre las artes/ y en los montes, montes soy&hellip;&rdquo; Lecci&oacute;n meridiana esta, en dos simples versos, que habla de la actitud del ser en circunstancias y escenarios distintos. Mart&iacute; supo ser la idea suprema del an&aacute;lisis profundo, ll&aacute;mese social, cultural o pol&iacute;tico, en los grandes c&iacute;rculos intelectuales de nuestro continente. Pero, a su vez, supo ser tambi&eacute;n el humilde soldado que fue al frente de batalla, a sabiendas que en ello le iba la vida. <p>&nbsp;</p>Dec&iacute;a Albert Camus, el escritor franc&eacute;s, que la estupidez insiste siempre. Pero contra ello es preciso, tambi&eacute;n desde la humildad, luchar. &iexcl;Ah contradicci&oacute;n humana: los grandes siempre se sienten peque&ntilde;os mientras los peque&ntilde;os se creen grandes! <p>&nbsp;</p>Todos conocemos la triste historia de Masicas. Y Pregunto: &iquest;Cu&aacute;ntas Masicas y Masicos no reconocemos a diario? El significado del nombre del ambicioso personaje, que nos regalara Mart&iacute; en uno de sus m&aacute;s populares cuentos rescatados de la literatura universal, significa fresa agria. <p>&nbsp;</p>Cada quien sabe lo que cultiva y se hace responsable de ello. Todos conocemos nuestras fresas agrias y las del patio del vecino. En tiempos tan dif&iacute;ciles hay que saber producir la dulzura de los buenos sentimientos para que crezcan buenas obras, si no queremos amanecer un d&iacute;a, como la ambiciosa mujercilla del le&ntilde;ador, tristemente muerta, cubierta solo de harapos y con el morral vac&iacute;o por almohada. <p>&nbsp;</p><br /><p><br /></p><p><br /><br /><br /></p><br /><span><span><span><span><span><br /><br /><br /><br /><p>&nbsp;</p><p>&nbsp;</p><span><span><span><span><span><span><span><span><span><span><span><span><span><span><span><span><span><span><span><span><span><span><span><span><span><span><span><span><span><span><span></span></span></span></span></span></span></span></span></span></span></span></span></span></span></span></span></span></span></span></span></span></span></span></span></span></span></span></span></span></span></span></span></span></span></span></span>]]></description><pubDate>Tue, 14 Mar 2006 04:39:00 +0000</pubDate></item><item><title>AGRIDULCE DE MANGO</title><link>https://cubamango.blogia.com/2006/031401-agridulce-de-mango.php</link><guid isPermaLink="true">https://cubamango.blogia.com/2006/031401-agridulce-de-mango.php</guid><description><![CDATA[<p class="MsoNormal" style="margin: 0cm 0cm 0pt"><span style="font-size: 12pt; color: #444444; mso-bidi-font-family: Arial">EL CLUB DE LOS POETAS VIVOS</span></p><span style="font-size: 12pt; color: #444444; mso-bidi-font-family: Arial" /><span style="font-size: 12pt; color: #444444; mso-bidi-font-family: Arial"><span style="font-size: 12pt; color: #444444; mso-bidi-font-family: Arial">Nadie escribe. Ya nadie quiere leer. Nadie se re&uacute;ne para matarse, en duelo de amor, a sonetazos. La poes&iacute;a es una puta pasada de moda que se duerme, borracha, en el cibercaf&eacute; de la esquina, y los suicidas no encuentran soga ni </span><span style="font-size: 12pt; color: #444444; mso-bidi-font-family: Arial">siquiera en las ferreter&iacute;as m&aacute;s caras. <p>&nbsp;</p></span><p>&nbsp;</p></span>]]></description><pubDate>Tue, 14 Mar 2006 04:23:00 +0000</pubDate></item><item><title>JEFA, LE DEVUELVO EL MANGAZO</title><link>https://cubamango.blogia.com/2006/020401-jefa-le-devuelvo-el-mangazo.php</link><guid isPermaLink="true">https://cubamango.blogia.com/2006/020401-jefa-le-devuelvo-el-mangazo.php</guid><description><![CDATA[<p class="MsoNormal" style="margin: 0cm 0cm 0pt">En la cultura latina el que un hombre sea mandado por una mujer es algo muy &ldquo;delicado&rdquo;. Siempre los &ldquo;menos-culinos&rdquo;, pues las &ldquo;m&aacute;s-culinas&rdquo; son ellas, decimos que son m&aacute;s extremistas que nosotros por el simple hecho de querer hacer las cosas de um modo mejor para demostrar ese sofocante feminismo que a veces&nbsp;se traduce en &ldquo;!C&oacute;mo es que no vamos a poder!&rdquo;</p><p class="MsoNormal" style="margin: 0cm 0cm 0pt">En Cuba existe lo que la gente com&uacute;n conoce como &ldquo;guataquer&iacute;a&rdquo; que no es m&aacute;s que asumir una actitud aduladora com alguien que, comunmente, est&aacute; por encima de uno. Ese no es el caso. Se trata solo de hacer justicia cuando a kil&oacute;metros de distancia, con m&aacute;s mar por medio que el carajo, uno se da cuenta de que la mujercita que lo manda a uno es capaz de detener el laberinto de revisar trabajos y pol&iacute;ticas de un seman&aacute;rio provincial, que no provinciano, para meterse a la p&aacute;gina personal de uno dejarle un mensajito de cari&ntilde;o. Eso es como recibir a distancia un delicioso y oloroso mango fuera de&nbsp; &eacute;poca.</p><p class="MsoNormal" style="margin: 0cm 0cm 0pt">Y es que mi jefa, independientemente de sus dias malos y sus rabietas como toda mortal, es alguien que se acuerda siempre de quienes m&aacute;s que sus empleados somos sus amigos. Muchas veces hemos discutido. Unas, porque est&aacute; en desacuerdo con mi manera de escribir criticamente las cosas porque, con toda raz&oacute;n, a veces &ldquo;se me va la mano&rdquo;. Otras, porque a quien se le va la mano con la &ldquo;podadora&rdquo; que todo director editorial tiene&nbsp;es a ella. Pero pienso que, independientemente, de&nbsp;la rutina de trabajo ma&ntilde;ana mismo podr&aacute; desaparecer el peri&oacute;dico en que ambos trabajamos y por el cual nos hemos desangrados juntos, dia a dia, durante a&ntilde;os o, as&iacute; de simple, que nos llegue el tiempo de jubilaci&oacute;n; mas nunca terminar&aacute; la amistad que nos asiste, lejos de todo falso maquillaje de relaci&oacute;n jefa-empleado o de la necesidad de que me aumente el sueldo, o de que ella pretenda retenerme en su n&oacute;mina.</p><p class="MsoNormal" style="margin: 0cm 0cm 0pt">Cuando estemos ambos tratando de inventarnos la vida desde ese oscuro desv&aacute;n que conocemos como jubilaci&oacute;n, estoy seguro que nos inventaremos tambi&eacute;n la manera de compartir el mismo rayito de sol que nos alumbra, hace m&aacute;s de 20 a&ntilde;os, a trav&eacute;s de esta ventanita com&uacute;n que es la vida.</p><p class="MsoNormal" style="margin: 0cm 0cm 0pt">Jefa, a miles de millas de distancia, desde el otro lado del mundo, desde uma gigantesca ciudad que parece tragarme como un supuesto turista m&aacute;s entre tanta gente, le devuelvo el mango m&aacute;s madurado y oloroso por el afecto que nos une, m&aacute;s all&aacute; de la c&aacute;scara o el simple color que nunca son el anuncio exacto de la dulzura de la fruta.</p>]]></description><pubDate>Sat, 04 Feb 2006 05:07:00 +0000</pubDate></item><item><title>YOGOURT CON MANGO</title><link>https://cubamango.blogia.com/2006/020301-yogourt-con-mango.php</link><guid isPermaLink="true">https://cubamango.blogia.com/2006/020301-yogourt-con-mango.php</guid><description><![CDATA[<p>El yogourt es mucho m&aacute;s sabroso y nutritivo cuando lo vincula con las frutas. Loa &aacute;cidos de la fruta contribuyen a una mejor digesti&oacute;n.</p><p>Por eso le recomendamos que pique el mango bien maduro en cuadritos peque&ntilde;os y los cubra con yogourt natural sin az&uacute;car. El &aacute;cido de yogourt contrastrar&aacute; agradablemente con la dulzura del fruto. Prueve y despu&eacute;s me dice.</p>]]></description><pubDate>Fri, 03 Feb 2006 03:09:00 +0000</pubDate></item><item><title>&#xA1;QUE VIVA MI SUEGRA...!</title><link>https://cubamango.blogia.com/2006/012901-que-viva-mi-suegra-.php</link><guid isPermaLink="true">https://cubamango.blogia.com/2006/012901-que-viva-mi-suegra-.php</guid><description><![CDATA[<span><br /></span><span>SU CARA era la de un iracundo suicida. Sentado en el parque, mi amigo me espet&oacute; sin m&aacute;s ni m&aacute;s: <strong>&iexcl;Compadre, escribe de las suegras! </strong>Y me habl&oacute;, entonces, de que hab&iacute;a dado un portazo y se fue a ese lugar a refrescar. <strong>&iexcl;Estoy harto de sus puyitas y sus insinuaciones</strong>.<br /></span><span>&iquest;Ser&aacute; realmente que el simple hecho de pasar a ese status siembra en la mujer el cromosoma del hada mala de los cuentos? &iquest;Manifestaci&oacute;n esta del exceso de celo por nuestros hijos? &iquest;La huella de lo que pudi&eacute;ramos llamar un machismo globalizado? &iquest;O, simplemente, ganas de jo&hellip;robar? Hagamos un ejercicio de reflexi&oacute;n colectiva.<br /></span><span>Miremos, primero, desde la posici&oacute;n de la suegra. Cuando se nos casa un hijo creemos haberlo perdido para siempre. Asumimos que llega un &ldquo;intruso&rdquo; a romper la armon&iacute;a familiar. Casi nunca cumple los patrones que hemos idealizado sobre la pareja perfecta. Siempre tiene a nuestros ojos un defecto. No respetamos la independencia de ellos. Queremos educar a sus hijos seg&uacute;n nuestros patrones y violamos las decisiones tomadas al respecto. Tememos hasta por el aprovechamiento que pueda hacer la otra persona de los bienes comunes. Establecemos muchas veces, como campo de batalla, el silencio en lugar del di&aacute;logo. No le aceptamos. <br /></span><span>Rotemos la posici&oacute;n ahora. Seamos yerno o nuera. Generalmente llegamos a la nueva familia lejos de toda postura humilde y de asumir una real integraci&oacute;n. Venimos con la vocaci&oacute;n neroniana de incendiarlo todo y construir sobre las cenizas. Se arrastra la predisposici&oacute;n del modelo establecido por la tradici&oacute;n y, en consecuencia, se act&uacute;a. No aceptamos la cr&iacute;tica por una persona que ha vivido m&aacute;s que nosotros y, supuestamente, quiere nuestro bien. En el mejor de los casos, colocamos la tolerancia en lugar de la aceptaci&oacute;n.<br /></span><span>Ahora bien, hagamos otro inventario. Pocas veces se escucha a alguien decir que no soporta a su suegro. Todos los chistes giran en torno a la figura femenina (<strong>&iquest;Por qu&eacute; existen las suegras? Porque el diablo no puede estar en todas partes</strong>.) Su nombre es usado, incluso, para nombrar aquellas plantas menos bondadosas como es el caso del enorme cactus mexicano, muy espinoso, al que se le denomina Asiento de suegra o nominar a esos rodetes que, en otras culturas, se usan para llevar pesos sobre la cabeza; adem&aacute;s de las m&uacute;ltiples expresiones peyorativas que usamos a diario. <br /></span><span>Hasta el cine se ha encargado de acentuar esa imagen maniquea con pel&iacute;culas como <strong>Una suegra de cuidado</strong>, dirigida por el cineasta Robert Lujetic, en la que se cuenta la historia de una profesional que teme perder a su <span>hijo, de la misma forma en la que perdi&oacute; su carrera, y decide asustar a la nueva prometida convirti&eacute;ndose en un ser mal&eacute;volo y cruel que encarna Jane Fonda.<br /></span></span><span>La historia misma es pr&oacute;diga en recoger conflictos de este tipo. El profeta b&iacute;blico Miqueas, cuando se refiere a la corrupci&oacute;n de Israel, menciona, entre otros asuntos, a las nueras que se revelan contra las suegras. Terencio, el favorito de los c&iacute;rculos literarios romanos, escribi&oacute;, ya en su &eacute;poca, la obra <strong>La suegra</strong>, basada en otro contempor&aacute;neo griego: Apolodoro de Caristo. O el caso de los enemigos de la reina de Espa&ntilde;a, Mar&iacute;a Luisa de Orle&aacute;ns, que estuvieron encabezados por su suegra Mariana de Austria, quien no cesaba de recriminarle su esterilidad.<br /></span><span>El caso contempor&aacute;neo m&aacute;s sonado es el de la acusaci&oacute;n que ha hecho recientemente la gran duquesa y esposa del gran duque Enrique, actual jefe del estado de Luxemburgo, conocida tambi&eacute;n por &ldquo;la criolla&rdquo; debido a su origen cubano, quien acusa a su suegra, la gran duquesa Josefina Carlota, de querer destruir su matrimonio en raz&oacute;n de su origen plebeyo y de presuntas infidelidades.<br /></span><span>Pero volviendo al seno de las familias comunes, casi nunca valoramos su papel de matrona, en su acepci&oacute;n noble y virtuosa, que se desvela porque los nietos lleguen siempre a tiempo a la escuela, o tengan la memoria lista, o duerman a pierna suelta y protegidos, mientras la pareja se va de fiesta o a una discoteca a &ldquo;descontectar&rdquo;. Para entonces esto no es un m&eacute;rito, sino una obligaci&oacute;n.<br /></span><span>Que conste, que no pretendo, con estas ideas, que las suegras me hagan un monumento o que mi amigo nunca m&aacute;s me dirija la palabra. De que las hay, las hay, como mismo sucede con yernos y nuevas. Solo es cuesti&oacute;n de echar a un lado todo lo que pueda separar y dividir y pensar, de manera m&aacute;s edificante en lo que une y sintetiza un verdadero sentimiento filial. El instrumento mejor es el respeto mutuo. Aceptar en lugar de tolerar. Y, sobre todo, de establecer el di&aacute;logo franco y conciliatorio. Cada familia ha de buscar su muy particular f&oacute;rmula, cuando vivimos estrecheces materiales que nos impiden hacer valer el viejo proverbio de que &ldquo;el que se casa, casa quiere.&rdquo;<br /></span>]]></description><pubDate>Sun, 29 Jan 2006 13:37:00 +0000</pubDate></item><item><title/><link>https://cubamango.blogia.com/2006/012602.php</link><guid isPermaLink="true">https://cubamango.blogia.com/2006/012602.php</guid><description><![CDATA[<p>"<strong>UN CORAZ&Oacute;N ES UNA RIQUEZA QUE NO SE VENDE NI SE COMPRA, SINO QUE SE REGALA"</strong></p><p>&nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp;<em>C. Fiaubert</em></p><p>&nbsp;</p><p><a href="http://www.google.cl/custom?domains=Rie.cl&amp;q=C. Fiaubert&amp;sa=Buscar&amp;sitesearch=&amp;client=pub-8074796100803937&amp;forid=1&amp;ie=windows-1252&amp;oe=windows-1252&amp;cof=GALT%3A%23008000%3BGL%3A1%3BDIV%3A%23333333%3BVLC%3A660033%3BAH%3Acenter%3BBGC%3AFFFFFF%3BLBGC%3AFFFFFF%3BALC%3A0000FF%3BLC%3A0000FF%3BT%3A000000%3BGFNT%3A0000FF%3BGIMP%3A0000FF%3BLH%3A32%3BLW%3A125%3BL%3Ahttp%3A%2F%2Fwww.rie.cl%2Fimagenes%2Frie.gif%3BS%3Ahttp%3A%2F%2Fwww.rie.cl%3BFORID%3A1%3B&amp;hl=es" target="_blank"><strong></strong></a></p>]]></description><pubDate>Thu, 26 Jan 2006 04:44:00 +0000</pubDate></item><item><title>CLASIFICADO: \</title><link>https://cubamango.blogia.com/2006/012601-clasificado-.php</link><guid isPermaLink="true">https://cubamango.blogia.com/2006/012601-clasificado-.php</guid><description><![CDATA[<span><strong><span>(Para mis amigos brasileros Susanne Buchweitz y Helcio Moura de Cardoso, algunos de los &ldquo;culpables&rdquo; de mi amor por ese pa&iacute;s)</span></strong></span><span> <p><strong><span><br /></span></strong><strong><span><span>He buscado en toda la Internet. En las p&aacute;ginas de las subastas m&aacute;s ins&oacute;litas. <br /></span><span>Abro un sitio como<strong> Ebay</strong> y me encuentro con un &ldquo;stripper&rdquo; que vende un implante de senos; un chileno, el dominio <a href="http://www.pinochet.com/">www.Pinochet.com</a>; otros ofrecen supuestos restos del Columbia, el bal&oacute;n errado por Beckham en la Eurocopa o tres mujeres vietamitas; y hasta un osado se atreve a subastar el Banco Mundial, que de poco o nada sirve a los pa&iacute;ses pobres.<br /></span><span>Otro propone a su suegra sobre supuestos argumentos de que es &ldquo;la mejor del mundo&rdquo;; una agencia de viajes ofrece paquetes tur&iacute;sticos para enviar de vacaciones a su osito de peluche; la venda ensangrentada que cubri&oacute; la cabeza de Ariel Sharon, al lesionarse durante la Guerra del Medio Oriente en 1973, resulta altamente cotizada; y hasta un pan de hamburguesa donde, supuestamente, aparece reflejada la imagen de Mar&iacute;a, causa esc&aacute;ndalo.<br /></span><span>Y busco. Y busco m&aacute;s a ver qui&eacute;n vende un coraz&oacute;n. Entonces encuentro la noticia de un polic&iacute;a que rescata a gnomos secuestrados; un vuelo suspendido en Argentina por culpa de un caballo; una Valla publicitaria que le busca esposa a soltero de Utah; un pol&iacute;tico en Rosario que hace campa&ntilde;a regalando despertadores y hasta una universidad romana que ofrece cursos de exorcismos.<br /></span><span>Pero nadie vende, materialmente, su coraz&oacute;n. <br /></span><span>Solo la poes&iacute;a lo hace virtualmente. Como un motor&mdash;buscador m&aacute;s en el ciberespacio de los sentimientos, que pretende atrapar a otro coraz&oacute;n. Un recurso po&eacute;tico para que el desamor entreteja su red contra el desamparo.<br /></span><span>Y un poeta escribe:<br /></span><span>&ldquo;Se vende un coraz&oacute;n que est&aacute; sangrando/ por una herida profunda que no cierra,/ un coraz&oacute;n que ha sido despreciado/ dejado a la intemperie para que muera.&rdquo;<br /></span><span>Y un solitario pone un clasificado:<br /></span><span>&ldquo;Gran coraz&oacute;n rojo, relleno de defectos y virtudes, dispuesto a dejar de latir por su due&ntilde;a. Lo &uacute;nico que pide a cambio es que lo quieran un poquito. Es recargable, resistente, duradero, tierno y fiel&hellip;&iexcl;Dec&iacute;dete ya!&rdquo;<br /></span><span>El humorista recomienda:<br /></span><span>&ldquo;NO se deje el coraz&oacute;n al alcance de las ni&ntilde;as mayores de 18 a&ntilde;os. El mal uso del &lsquo;producto&rsquo; puede ocasionar traslado de vivienda. Contiene detector de mentiras. &iexcl;Cu&iacute;delo que no trae piezas de repuesto!&rdquo;<br /></span><span>Y hasta una suicida alerta: <br /></span><span>&ldquo;Se vende un coraz&oacute;n o se traspasa. Urge la transacci&oacute;n por desamada.&rdquo;<br /></span><span>Y pienso, y siento, que la Humanidad necesita de un coraz&oacute;n &uacute;nico, &iacute;ntegro, como ese pan que sirve para todo y alimenta. <br /></span><span>Un coraz&oacute;n que acabe con el hambre, las guerras, la prostituci&oacute;n infantil, el c&aacute;ncer, el SIDA, la desidia, el desamor, la envidia, el desacato, el igualitarismo, las falsas libertades de prensa, la demagogia, el desgobierno de los pueblos&hellip; en fin, todo lo que enferma el m&uacute;sculo m&aacute;s perfecto, m&aacute;s socorrido, m&aacute;s vilipendiado de la historia.<br /></span><span>Un coraz&oacute;n que, en acto de humana magia, trueque en flores las balas que mataron a Lorca; uno como el que atropell&oacute; la torpe bufanda de Isadora; el que puso a prueba Neruda en <strong>Veinte poemas de amor y una canci&oacute;n desesperada</strong>; el de Haydee abrigando a los artistas junto a los desamparados ojos de su hermano en manos de sus verdugos; o el que mud&oacute; en manantial aquella ma&ntilde;ana en Dos R&iacute;os. El que late, lleno de contradicciones y amores, sobre esta Isla, como quien navega, noche y d&iacute;a, al encuentro de su amada.<br /></span><span>Para ello har&aacute;n falta f&aacute;bricas de besos en lugar de las de misiles. Sonrisas que viajen hacia otras sonrisas sin llegar a ser como misiones espaciales. Velas que con su pabilo aromaticen la tierra de verdaderas esencias naturales. C&aacute;scaras de silencio antes que fruta de palabrer&iacute;a insana. Funerarias y cementerios clausurados por el ocio. Manos dispuestas a terminar de tejer la inacaba esperanza.<br /></span><span>Porque el coraz&oacute;n del Planeta no puede continuar siendo ese caracol al que le han robado el susurro de las olas. Porque necesitamos a alguien, o mejor dicho, a muchos que soplen por la brisa y enrumben proa. Que partan, otra vez, el mar en dos para que el pueblo pase. Alguien que desentierre, de una vez, el tesoro de los buenos corazones heredados.<br /></span><span>Estoy seguro, y aqu&iacute; si digo verdad. No creo que haya nadie dispuesto a vender su coraz&oacute;n por alta que sea la cifra. Pero s&iacute; creo que debemos exigirlo. Estamos a tiempo. Debemos exigirnos compartir el coraz&oacute;n, entre todos, como jugosa fruta bendecida.<br /></span><span><span><span><span><span><span /></span></span></span></span></span></span></strong></p></span>]]></description><pubDate>Thu, 26 Jan 2006 04:34:00 +0000</pubDate></item><item><title>MOUSSE O PASTA DE MANGO</title><link>https://cubamango.blogia.com/2006/012502-mousse-o-pasta-de-mango.php</link><guid isPermaLink="true">https://cubamango.blogia.com/2006/012502-mousse-o-pasta-de-mango.php</guid><description><![CDATA[<span>INGREDIENTES: <br /></span>- 2 &oacute; 3 mangos <br />- Az&uacute;car <br />- Zumo de lim&oacute;n <br />- Ron <br />- Nata montada <br />PREPARACI&Oacute;N: <br /><p><span>1.<span>&nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp; </span></span>Cocer ligeramente los mangos, pelados y partidos, batirlos para conseguir una pasta consistente. <br />2. A&ntilde;adir az&uacute;car, zumo de lim&oacute;n y ron HABANA CLUB. <br />3. Agregar, finalmente, 200 gr. de crema de nata y adornar con trozos de pi&ntilde;a. <br />4. Servirlo fr&iacute;o en copas. </p>&iexcl;Se va a chupar hasta los dedos de los pies!<br />]]></description><pubDate>Wed, 25 Jan 2006 05:58:00 +0000</pubDate></item></channel></rss>
